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8. Amar para disfrutar / Conocer para distrutar Diana 9. Amar es un ejercicio que el hombre, por el hecho de ser simple mortal, desconoce... Mejor utilicemos el término "querer". La infatuación en muchas ocasiones nos hace pensar que "queremos"; claro, lleva una fuerte carga ilusoria, por eso creemos y nos hacemos creer cosas que simple y sencillamente no son. Las consideraciones axiológicas estéticas en torno a lo que personalmente nos parece "bello" es también un factor que nos lleva a enfocar nuestra atención en aquello que cumple con nuestros ideales de belleza. Y eso es detonante de alguna obsesión, la que confundimos normalmente (y socialmente aceptado) con un fuerte enamoramiento. Al conocer las insanías, las manías, las obsesiones y todas las demás "virtudes" de aquella persona "idealmente-bella-según-el-parámerto-personal", y ver que no empata su personalidad, el descalabro puede ser suicídico. Ahora bien, el involucrarse con alguien y empatar, tanto emocional, como espiritual e intelectualmente con alguien, lleva a una relación más sana y satisfactoria, si a eso le sumamos el empate de la atracción física, es muy posible que hasta el más aventurero cuelgue los guantes y que la mujer más alegre entristezca... eso es lo que podría conocerse como una situación ideal, ambos satisfechos, felices y queridos. Necesario es tomar en cuenta que para conocer a alguien tiene que haber alguna especie de "química", "atracción física", "tensión sexual"... porque sin eso, pues la relación será fría... Por lo tanto 1) "querer" para conocer... puede haber un sentimiento que se pudiera malinterpretar como "querer" y que te lleve a conocer. 2) conocer para "querer" es lo que parece ser lo más coherente y sensato, pues uno aprende a querer y a aceptar a la otra persona. Alfonso. 10. El gran cuestionamiento y enigma del ser humano, se centra en la eterna pregunta ¿quién soy? podemos pasarnos la vida dando respuesta equivocadas, ilusorias y por fortuna inacabadas, dejando al hombre como tal, sin saber quién es. En la medida que el hombre va descubriendo que es un ser inacabado, dinámico y transformable, se va conociendo más y más profundamente, ha iniciado el camino del autoconocimiento, así, pasará por crisis, por euforias, por desencantos y aciertos, irá conociéndose y valorándose en cada momento e instante. Mientras más se conoce el hombre así mismo, más se acerca al descubrimiento de quién es. Por otro lado, mientras más se conoce así mismo, más oportunidades tiene de conocer a los demás, lo que le rodea y entonces podrá ir expandiendo su área de sí mismo, al incluir y sentirse incluido en los demás. El hombre entonces comienza a ser y sentirse parte de algo mayor a el mismo, de algo superior a el mismo, y curiosamente descubre, que ese algo mayor, ha estado siempre presente, siempre atento, siempre cuidadoso, aún en aquellos momentos en que él no se había percatado de ello. Eso mayor, continente y superior al mismo hombre, en el que se encuentra inmerso, del que forma parte, es al mismo tiempo el propio hombre, él mismo, que no se había visto así mismo como unidad con el todo. Un hombre que descubre esto, se siente amado, forma parte a su vez del amor, y descubre que aún sin saberlo, ha amado a la totalidad, es entonces cuando decubrimos que el amor es mayor que nosostros mismos, que siempre hemos estado inmersos en él, que siempre ha estado dentro de nosotros, por eso creo que el amor ES solamente hace falta descubrirlo, empezando por conocerse así mismo, para poder incluir a los demás. Paco. Sigue en
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Víctor M. Torres |